La cultura general, por así decirlo, nos ha obligado a lo largo del tiempo a obsesionarnos con la media naranja, el alma gemela, el roto para el descocido o como quieran llamarlo, de tal forma que es inevitable sentirse mal si es que no la hemos encontrado. Y es increíble, por que podemos tener una reputación aceptable en el trabajo, vernos muy bien con la ropa que usamos, comprar todo lo que queremos, comer lo que se nos antoja, dormir hasta la hora que queremos, tener amigos de lujo, pero aun así nos quedamos con la errónea impresión de que es poco frente a la soledad.Pensando en relaciones pasadas, citas eventuales, ya sean propias o ajenas no pude evitar preguntarme si era necesario pasar por la difícil tarea de adaptarse a la otra persona, tolerar horarios dificiles, millas de distancia, abruptos cambios de humor, diferencia de edades, de educción, de gustos, de ingresos... Me di cuenta que girar en torno a otra persona era como auto relegarse a un segundo lugar y a pesar de considerar que alguna vez algo sentí por mis antiguos novios fue difícil dejar de pensar si todo ese tramite de tolerar y ser tolerado fue necesario de alguna forma. ¿Sera que el amor funciona como analgésico del propio dolor que genera? Ha! Vaya pregunta de mierda.
¿Que tal si la vida es como un gran restaurante y los deseos a cumplirse de cada persona vienen programados en una especie de carta menú? -Pensé, luego de hablar con una compañera de trabajo-, tal vez la llegada de alguien especial sea el plato fuerte en el menú de muchas personas, los hijos y un hogar muy bien constituido en la menú de otras. Tal vez para las personas como yo, el plato fuerte consista en lograr una apreciable carrera en algo no tan peculiar como los idiomas, obtener un lindo departamento en un distrito céntrico que se ubique muy cerca al mar como Barranco, y/o tener una colección de polos, los mas singulares y ridículos que pueda encontrar, mientras que personas no tan especiales jueguen un rol de adicionales, aperitivos, postres o simple y llana comida rápida.
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