"Yo no provoco el escandalo, yo solo digo lo que siento, el escandalo se da cuando las cosas que digo dejan en evidencia a los hipocritas." - Madonna.
La semana pasada estuvo simplemente para el olvido. Fueron exactamente 6 dias de trabajo aburrido, rutinario y extenuante: clientes hartos del servicio que desean renunciar, que contrataron servicios por los que no quieren pagar, personas que superan los 60 años que llaman para saber como carajos funciona su puto Sony Ericsson X8 (o sea, si yo tuviera esa edad y si fuera conciente de mis limitaciones respecto a la tecnologia me iria de pesca, alimentaria a las palomas en los parques, me dedicaria a la jardineria, pero no me compraria un smartphone si es que en mis años mozos lo mas moderno que tuve en mis manos fue una maquina de escribir!!!). Uhum! En fin, podria dedicarme toda la tarde a escribir de lo que escucho segundo a segundo, llamada tras llamada... Pero mis clientes y sus problemas son solo una milesima parte de lo que me tiene harto.
La verdad de las cosas, en mi particular punto de vista, claro, es que luego de pasarte 8 horas de escuchar tonteria tras tonteria, solo tienes ganas de escuchar el fascinante ruido del silencio. Si antes los problemas sentimentales de mis amigos me importaban, pues ya no. No soporto que mis compañeros de trabajo se me acerquen con sus ironias respecto a los clientes que atendemos por que creo que ya las invente todas y las digo mentalmente mientras aparento preocupacion y amabilidad por quien esta al otro lado de la linea. No me interesa si mi compañera de otra area vendio catorce, quince o cincuenta mil productos para llegar el estupido bono de crosseling y me cansa fingir alegria por ello, por que tampoco me interesa. Y me cago, si, dije al fin la palabra con 'c', me cago en la gente que toma posturas frente a los demas, cuando son la mas descarada y conflictiva, ya que a la larga no dejan de ser mierdas politicamente correctas. Y ni escribir de las mesas de soporte, por que no se han inventado groserias para describirlos.
Y ahora me permito sonar contradictorio, pero en si, admito que ni uno de los factores expuesto lineas arriba es el que me tiene tan estresado. Lo que me mata es no poder sacar al 'chico-malo-hijito-de-puta' que llevo dentro cuando hablo con mis clientes, o cuando estoy en las situaciones de las que escribi. Ellos me ponen la situacion ahi, en bandeja y no puedo ser sarcastico como quisiera. Pero admito que el estar atado de manos (y de lengua) en esas situcaciones, es solo consecuencia de ser educado bajo el culto de no comer con la boca llena y ser agradable con las personas. Si, si, tanto que me quejo, pero enfretemoslo, no nos educan para ser honestos. Nos educan para ser politicamente correctos.
Absolutely no regrets.







