Con la llegada de un nuevo año fijamos metas, proyectos, fabulosas compras y si se puede, oportunos viajes. Es como si cada 31 de diciembre nos encerraramos en una burbuja llena de optimismo y buenos deseos, pensamos en el nuevo empleo, una nueva relación, un nuevo closet... Pero no consideramos las perdidas, amigos que se mueren, oportunidades que escapan de tus manos, ofertas a las que no logras alcanzar, personas de las que te enamoraras y con las que no podrás estar... No puedo dejar de preguntarme si solo se trata de desear buenas cosas para nosotros mismos o si a fin de cuentas todo depende de la decisión que tomemos en el momento adecuado.
A lo largo del año pasado me queje por estar cerca de un sentimiento tan toxico como imposible, de un empleo que no estaba a mi altura y de no verme como me quería ver, pero no fue cuestión de destino o la suerte. Así lo había decidido y ahora que se presenta la oportunidad de cambiarlo todo no queda otra mas que saltar y arriesgar esta vez claro esta pensando a futuro sin dejar cabos sueltos. En todo este tiempo he pasado cosas difíciles, si, pero también debo ser consiente de las cosas buenas tanto de las que me han sucedido como las que tengo por ofrecer en cualquier aspecto, así que llego la hora de dejar tanto cinismo, cambiar de actitud y esto señores no es un cliché.
Gwen Stefany - What You Waiting For?