viernes, 27 de enero de 2012

Lo que en realidad mueve al mundo

¿Es el amor lo que mueve al mundo, o nuestro miedo a estar solos?

El amor, aquel sentimiento capaz de hacer que dos personas perfectamente desconocidas puedas rescatar lo mejor de sus mundos para convertirlos en uno solo, aquel sentimiento que es capaz de hacer que nos pongamos en un segundo lugar para lograr la satisfacción de la persona, obviamente amada. Todo es maravilloso cuando el ser amado esta con nosotros, cuando come con nosotros, despierta con nosotros, duerme con nosotros, se duerme, ríe, llora, y piensa todo el tiempo en nosotros. ¿Pero que sucede cuando el amor se acaba? ¿Que sucede cuando el amor que se siente no es correspondido? ¿Se puede recuperar algo de lo que diste al darte cuenta de que la persona amada lamentablemente no fue la correcta?

Luego de finalizar una relación amorosa, o de darnos cuenta de que quien nos atrae no es la persona correcta, o tras cualquier tipo de desilusión sentimental siempre hay dos alternativas: O nos sumergimos en la mas profunda depresión a tal punto que nos convertimos en protagonista de baladas cursis, o hacemos los esfuerzos mas alucinantes para intentar demostrar que hemos salido vivos de semejante tropiezo emocional, claro, eso sin importar a cuantas personas se tenga que atropellar en el camino, sin darnos cuenta que a la larga nos atropellarnos a nosotros mismos.

En mi humilde opinión formada con el paso del tiempo, he llegado a concluir que la mejor forma de afrontar una situación de post-rompimiento o post-desilusión es viviendo lo feo del sentimiento como se debe, es decir aceptando la realidad, puedes acompañarte de amigos, de alcohol, de dulces, pero siempre asumiendo que se trata de una temporada de tu vida que se cerro por el simple hecho de que llego a su fin, o por que simple y llanamente te fijaste en la persona equivocada y no queda otra que decir next.

Tal vez no nos meteríamos en tantos problemas si no idealizáramos tanto al amor como lo hacemos hoy en día... Dado a que definitivamente el amor, al menos el de pareja, no es el que mueve al mundo. 


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