sábado, 28 de enero de 2012

No lo tolero, no lo soporto: El Metropolitano

Probablemente al leer este post consideres que soy un amargado por que el mundo no es como espero que sea, pero nada mas lejos de la realidad. Solo que en mi, tal vez, particular modo de ser me encanta ir de paseo, a explorar esos sentimientos que anidan en el lado oscuro, ese que llevamos muy escondido todos los seres humanos y que no siempre osamos visitar...



Como alguno de ustedes sabe, trabajo en el Cercado de Lima y vivo en Barranco, en la parte menos bonita de Barranco, para evitar habladurías. En fin, para ir a mi centro de labores, me es necesario pasar por el vía crucis diario de viajar en el metropolitano.

Seamos objetivos, el servicio en si es bueno, es rápido, es mejor que viajar en combi por cualquier vía alterna que me tomaría el doble de tiempo y me genere el triple de estrés. Así que para ser exactos, no es que deteste viajar en el metropolitano, realmente detesto a ciertas clases de personas que lo abordan, a quienes describiré a continuación:

Los ancianos y embarazadas: No les ha pasado que a pesar de no estar ocupando uno de los asientos reservados hay ancianos, ancianas, embarazadas acompañados de sus aun mas embarazados esposos, cónyuges, convivientes o lo que fueran plantándose en frente suyo, reclamando indirectamente la atención de cederles el asiento. Me ha pasado y corriendo el riesgo de ser catalogado como un mal educado troglodita, no lo hago. No lo hago simplemente por que me tomo la molestia de abordar un bus vacío y como si fuera poco busco alejarme lo mas que puedo de los asientos rojos. Siento que con ello ya contribuí con mi deber cívico y tuve consideración para aquellos pasajeros que si necesitan del asiento reservado. Ademas si llegara a esa edad, trataría de movilizarme en taxi o tener mi propio auto.

El pasajero desaseado: Este tipo de pasajero(a), en mi opinión, es lo peor, lo máximo de lo peor, si yo fuera jefe de estación del metropolitano le pediría la tarjeta y la haría pedacitos en su cara. No sin antes recordarle que el el jabón, la pasta dental y el desodorante ya han sido inventados y no son nada caros. Y que una sesión de aseo personal no toma mas de 10 minutos. De esta categoría no se salvan aquellos idiotas que llevan larga y, para colmo de males, sucia la uña del dedo meñique. No me malinterpreten, uno con su cuerpo es libre de dejarse las uñas tan largas y sucias como se le antoje, pero no tienes por que permitirme el desagrado de contemplarla, por que si para alguno ese detalle puede hacer que se sienta particularmente especial, a los demás nos provoca devolver el desayuno y la cena, el almuerzo y el desayuno del día anterior.

La chica hot: No le dedicare muchas lineas a esta clase de pasajero. O sea, ¿Debo cederte el asiento por que tienes cara de zorra y vagina?

La pareja calentona: He visto, y no exagero, parejas besándose dentro del bus y no esta mal, puedo tolerar un pico, un beso relativamente largo, pero ver esos besos con lengua y manoseada de trasero incluida, no. Ahora, no voy a negar que este tipo de situación, mas que molestarme me divierte. Me divierte por que uno se da cuenta de que con la excusa del amor, la atracción, la calentura, o lo que fuera la gente no tiene vergüenza y no le importa quedar como patética o huachafa y lo mejor de todo, lo que hace que me regodee en mi horror es que de unas diez parejitas de esas, ocho no saben besar!!!

Y para terminar, detesto los mensajes a la conciencia que ponen de cuando en cuando, de la propia voz de nuestra burgomaestre buena para nada, la mismísima Susana Villaran, oír sus promesas y observaciones de como marcha la ciudad a estas alturas ya no me da coraje, me da vergüenza ajena. Preferiría escuchar esa tonta canción brasilera que pasan hasta en la sopa y cuyo nombre gracias a Dios no recuerdo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario